Maricadas que uno piensa....


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Maricadas que uno piensa –mayo de 2007
Otra vez con los calzones abajo

Crisis política de las organizaciones LGBT en Colombia, nos lleva de culos hacia el desbarrancadero.
Manuel José Bermúdez Andrade - Ciudadano gay de Medellín



Existen muchas acepciones para el dicho popular “con los calzones abajo”. Desde pescarte descuidado y sin posibilidad de salvación, hasta ubicarte en una postura sexual sin retribución alguna de placer. Lo grave, es que en el contexto actual, todas, y hasta más, de tales acepciones podrían ser aplicadas a las organizaciones y líderes gay, lesbico, bisexual y trans, en nuestro país, donde según parece, se está perdiendo la intención política de la lucha, pero además la dignidad. Como dirían en su jerga grotesca los machos patriarcas: a los maricas la clase política colombiana les está dando a todos por el culo.

Gran parte del problema, tiene que ver con el turbulento contexto político y social, que favorece el que una opinión pública indigestada por la saturación de acontecimientos, no alcance a desentrañar uno a uno los temas, y termina por restarles importancia o quedarse con los referentes del contexto del barullo. Pero el asunto de fondo señala más, a que existe muy poca claridad en los compromisos políticos y ciudadanos, por encima de los lucros de poder y de dinero, al interior de las organizaciones y liderazgos LGBT en Colombia.

El caso reciente de la ley de parejas, lo ilustra muy bien. De un momento a otro, en lo que se previa era una jugada marrullera de los dirigentes, el tema paso de inmundo e inaceptable, a que incluso uno de los muchos monseñores, estuviera de acuerdo. La gran prensa ostento su apertura mental para abordarlo y en cuestión de días se respiraba, con relación a este, un nivel de respeto y tolerancia nada envidiable a los países de la Europa libertaria.

Luego vino el silencio, como siempre en este país, el sospechoso silencio, por un lado la Cámara de Representantes aplazando el debate, y por el otro, los medios engolosinados esta vez con otros de los miles temas. El resultado, sin pena ni gloria, un mico, del que es evidente participaron conservadores, ultra conservadores y cristianos de todas las calañas, que nos dejo ad portas de aprobar una ley que, amén de favorecernos, nos mete en mayores problemas, como el de la manifestación pública obligatoria de la orientación sexual, para poder acceder a sus beneficios.

La estrategia para nuestra clase política son fáciles: “divide y reinaras”. Encuentros y negociaciones por separado -ahí esta la clave-, coaptación de liderazgos o militancias mediante puestos o ofrecimientos de escaños de elección popular a largo plazo, lo que impidió enrostrarles su doble juego, o la falta de contundencia al momento de la defensa. Nadie es bueno, simplemente porque en lo particular me favorece.

Mas grave aún, el maridazgo con los partidos y con el gobierno, nos puso a patinar tanto en torno a las componendas por ser los reconocidos salvadores de la ley de parejas, que dejamos de lado todos los demás temas en el escenario político, entre estos los fundamentales del TLC, y el de verdad, justicia y reparación, en el que tanta población principalmente de mujeres lesbianas, hombres homosexuales y trans, tenemos que decir en tanto victimas de desplazamiento, asesinato, violaciones, y atropellos en general contra nuestros derechos humanos, no sólo por parte de los paramilitares, sino también del ELN, grupos hoy en negociación, e incluso del ejercito y la policía.

Sería el momento de amarrarnos los calzones, como decían las abuelas, no podemos negociar en condiciones inferiores, como ciudadanos, y desde nuestra dignidad misma de personas, es hora de pedirle a los partidos y movimientos políticos, a los candidatos, que nos den el lugar. Que sean claros y transparentes, que respeten el texto original del proyecto de ley, y sobre todo que empiecen a mostrar sus propuestas en favor del respeto y de la convivencia con las diversidades sexuales.

No más palmaditas en la espalda, a algunos líderes en particular, por parte de mandatarios o candidatos, somos un colectivo ciudadano, además de un grupo significativo de votantes, que merece propuestas públicas. O seguiremos siendo las locas rosaditas nada trascendentales, que ante la adulación volteamos el trasero, mientras el país sigue rumbo al desbarrancadero. La historia nos pasará la cuenta de cobro.




Ciudadano gay de Medellín – móvil 300 379 39 00

www.manuelbermudez.es.vg ciudadanogaydemedellin@gmail.com

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